SOBRE LA LITERARIDAD DE J. CULLER*

J. Culler

Para Jonathan Culler la respuesta a la pregunta ¿qué es literatura? requeriría dos concreciones: buscar una definición exhaustiva y una distinción del resto de prácticas humanas. Esto equivaldría a inquirir sobre la literariedad.
Creo que se trata de una reflexión difícil y parece lógico que las corrientes de pensamiento más acotadas sobre el tema facilitan su caracterización debido a las barreras que se auto imponen y que, por tanto, las nuevas tendencias más abiertas podrán explicarlo menos y tendrán más problemas, al igual que en otros terrenos artísticos.

En el texto, J. Culler lo empieza a analizar desde una perspectiva histórica, ya que cree que ha habido un diferente criterio dependiendo de la época. Y concluye que la literatura es aquello que una determinada sociedad trata como tal. Y que sus definiciones son importantes para el estudio y orientación teórica y metodológica, pero no como criterio para identificarla.
Antes, sin embargo, recorre un poco la historia y reconoce que la idea moderna de literatura data de apenas el siglo XIX, anteriormente todos los escritos se consideraban literatura.
Con la aparición de los estudios literarios nacía el problema de su distinción, ya que se querían promover métodos de análisis.
Así, primeramente habla de los formalistas rusos que a principios del siglo XX empiezan a poner énfasis en la literariedad.
Éstos, con Jakobson a la cabeza, quieren que los estudios literarios sean una ciencia y buscan reconocer los procedimientos generales tanto para la prosa como para la poesía. Para la escuela de Praga, por ejemplo, el lenguaje poético se define por su puesta en relieve, lo que los formalistas denominarán la desautomatización del lenguaje.
También habla del lenguaje elevado arcaico y de su destrucción, que también puede ser literaria, como en el Nouveau Roman.
En otro intento de definición resume que, como ya se decía en tiempos pasados, el objeto estético "no sirve para nada", tiene un valor por sí mismo.
Nombra tres niveles de integración de estructuras: en el primero reina la convención de la importancia de los detalles y estructuras lingüísticas. Un texto con muchos significados posibles juega con el poder del lenguaje para accionar el pensamiento. En un segundo nivel, incluye los textos en los que se debe hacer un esfuerzo para encontrar la unidad, porque sólo está presupuesta. Esto provoca tensiones - habla del New Criticism, que apreciaba mucho la poesía por este hecho -. Y en un tercer nivel de integración, el texto literario siempre ofrece un comentario que permite al lector interpretar el mundo. Sobre una lectura implícita (según Iser, perteneciente al Post-estructuralismo), o tal vez interpretado como una alegoría de la lectura (según De Man, de la corriente de la Deconstrucción).
Culler, según los diferentes pensadores, nos dice que la obra escapa a ser clasificada, al menos como lo era en la etapa anterior. Pone un ejemplo de Genette (estructuralista) y también hace un recorrido por la literariedad en otros campos como el Psicoanálisis (Freud y Lacan), Feminismo, etc. Pero en vez de encontrar la solución, aun surgen más dudas, como si cada procedimiento que podía parecer esencial puede hallarse también en otros discursos. Y finalmente concluye en que no es distintivo que un texto sea de imaginación, de ficción, que se centre en el uso especial del lenguaje, sino que al final tiene que haber una expectativa por parte del lector, un presupuesto de comunicación: autor - texto - lector.

 


Marina Rodríguez Brià

*Jonathan Culler, “La literariedad”, dentro M. Angenot et alii, Théorie littéraire. Problèmes et perspectives, Paris, PUF, 1989, pp. 31-43.